lunes, 2 de febrero de 2015

COMPETENCIAS EDUCATIVAS PARA EL SIGLO XXI


Imagen de Manuel M. Vicente (Flickr) CC-BY-2.0



En los últimos años se está  intentado implantar una nueva forma de plantear la educación, basándola en el desarrollo de algunas competencias consideradas fundamentales para la sociedad del siglo XXI.

El texto que sirve como primera referencia internacional de este nuevo enfoque basado en las competencias educativas fue el “Informe Delors” de la UNESCO (1996) el cual señala cuatro objetivos fundamentales de la educación para el siglo XXI.
  • Aprender a conocer (observar, analizar, comprender y explicar) 
  • Aprender a hacer (desempeño basado en procedimientos y estrategias) 
  • Aprender a vivir juntos (participación y trabajo colaborativo) 
  • Aprender a ser (automotivación, iniciativa, liderazgo y creatividad) 
A partir de este texto otros organismos internacionales amplían este concepto, como es el caso de la OCDE y el programa PISA para evaluar competencias educativas en jóvenes que finalizan la escolaridad obligatoria, y la publicación, por este mismo organismo, en 2003 del proyecto DeSeCo (Definición y Selección de Competencias). Es en este proyecto donde se identifican un conjunto pequeño de competencias clave y se definen tales competencias, por lo que merece un análisis un  poco más detallado.

En primer lugar, el proyecto DeSeCo define esta competencias clave como “la capacidad de responder a las demandas y llevar a cabo las tareas de forma adecuada. Surge de la combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz”

El nexo de unión de las competencias clave es el pensamiento y la acción reflexiva, lo cual implica el uso de destrezas meta-cognitivas, habilidades creativas y la adopción de una actitud crítica. Además hay que tener en cuenta que en cualquier contexto se pueden desarrollar o demostrar más de una competencia.

Las tres categorías de competencias clave, competencias que tienen un mayor valor, con más áreas de utilidad y necesarias para todos, que son las siguientes: 
  • Usar herramientas de forma interactiva, es decir ser capaces de utilizar herramientas tanto físicas, como socioculturales y de la tecnología de la información para interactuar de forma efectiva con el medio ambiente. 
  • Interactuar en grupos heterogéneos, poder comunicarse de forma adecuada con los demás e interactuar de forma colaborativa.
  • Actuar de forma autónoma poder llevar el control de la propia vida, crear una identidad personal, clarificar necesidades, deseos y metas y ser capaz de tomar decisiones.

En cada una de esta categoría se enmarcan las diferentes competencias clave definidas.

Usar herramientas de forma interactiva

  • Habilidad para usar el lenguaje, los símbolos y el texto de forma interactiva este. Esta competencia incluye el uso efectivos de las destrezas lingüísticas (orales y escritas), las destrezas de computación y otras destrezas matemáticas, en múltiples situaciones. 
  • Capacidad de usar este conocimiento de forma interactiva, es decir que el individuo reconozca lo que no sabe, identifique las fuentes de información más adecuadas, evalúen la calidad y valor de esta información y sus fuentes y organicen el conocimiento y la información.
  • La habilidad de usar tecnología de forma interactiva, dado que estas tecnologías aportan nuevas formas en que los individuos acceden a la información, en que las personas trabajan juntas e interactúan con los otros. 

Interactuar con grupos heterogéneos.

  • Habilidad de relacionarse bien con los otros, lo cual requieres empatía y un manejo efectivo de las propias emociones. 
  • Habilidad de cooperar, de presentar ideas y escuchar las ideas de otros, de entender las dinámicas del debate o la habilidad de construir alianzas, negociar y tomar decisiones.
  • Habilidad de manejar y resolver conflictos, analizando los elementos e intereses en juego, las áreas de acuerdo y desacuerdo y priorizar necesidades y metas. 

Actuar de forma autónoma.

  • Habilidad de actuar dentro del gran esquema, que la persona entiendan sus acciones y decisiones en un contexto más amplio, en un mundo diverso y global. 
  • La habilidad de formar y conducir planes de vida y proyectos personales, lo cual supone una orientación hacia el futuro.
  • La habilidad de afirmar derechos, intereses, límites y necesidades, o dicho de otra manera, asertividad

A finales de 2006 el Parlamento y Consejo europeos realizan la Recomendación 2006/962/CE sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente mediante el cual se recomienda a los estados miembros que velen por que la educación y formación iniciales permitan el desarrollo de las competencias clave de todos los jóvenes, por disponer las medidas educativas adecuadas para los jóvenes con desventaja educativa y por que los adultos puedan desarrollar las competencias clave durante toda su vida.

Estas competencias clave son definidas como una combinación de conocimientos, capacidades y aptitudes adecuadas al contexto y necesarias para el desarrollo y realización personal y para una ciudadanía activa, para la inclusión social y el empleo, estableciendo un marco de referencia con ocho competencias clave:
  1. Comunicación en lengua materna
  2. Comunicación en leguas extranjeras
  3. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología
  4. Competencia digital
  5. Aprender a aprender
  6. Competencias sociales y cívicas
  7. Sentido de la iniciativa y espíritu de empresa
  8. Conciencia y expresión culturales

En este marco propuesto por la UE, la legislación española traslada a la normativa educativa estas recomendaciones, así el preámbulo de la Ley Orgánica de Educación (2006) se señala que “la educación se concibe como un aprendizaje permanente, que se desarrolla a lo largo de la vida. En consecuencia, todos los ciudadanos deben tener la posibilidad de formarse dentro y fuera del sistema educativo, con el fin de adquirir, actualizar, completar y ampliar sus capacidades, conocimientos, habilidades, aptitudes y competencias para su desarrollo personal/profesional". 

Posteriormente en los Reales Decretos que establecen las enseñanzas mínimas de primaria (1513/2006) y de enseñanza secundaria obligatoria (1631/2006) establecen que las tanto las enseñanzas mínimas como sus desarrollos curriculares deben garantizar y favorecer el desarrollo de estas competencias básicas.

Los desarrollos normativos pertinentes, tanto los del Estado como los de las Comunidades Autónomas, otorgan pues a las competencias básicas una gran relevancia. Por un lado, el criterio de promoción/titulación lo establece en cuanto al nivel de dominio de las competencias básicas al finalizar las etapas de la enseñanza obligatoria y, por otro, como base para las evaluaciones de diagnóstico, lo que las convierte en el referente clave para la identificación de las debilidades y fortalezas del rendimiento del alumnado y, consecuentemente en la base para el refuerzo/mejora.

Las competencias básicas de nuestro sistema educativo adaptan a la realidad española las competencias clave recomendadas por la UE, en un principio fueron:
  1. Competencia en comunicación lingüística.
  2. Competencia matemática. 
  3. Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico. 
  4. Tratamiento de la información y competencia digital.
  5. Competencia social y ciudadana. 
  6. Competencia cultural y artística.
  7. Competencia para aprender a aprender. 
  8. Autonomía e iniciativa personal.

Las definiciones precisas de cada una de estas competencias se encuentran en el Anexo I de ambos Reales Decretos de enseñanzas mínimas antes mencionados.

Por último el reciente Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato (BOE del 3 de enero de 2015), establece las siguientes competencias:
  1. Comunicación lingüística. 
  2. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología. 
  3. Competencia digital. 
  4. Aprender a aprender. 
  5. Competencias sociales y cívicas.
  6. Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor.
  7.  Conciencia y expresiones culturales. 

Dos son las principales diferencias en el nuevo marco legislativo derivado de la LOMCE respecto a la legislación anterior: la unificación de las competencias matemáticas y científicas (conocimiento e interacción con el medio físico) en una sola y la recuperación de la competencia de la propuesta original sobre el sentido de iniciativa y espíritu emprendedor en vez de la competencia de autonomía e iniciativa-personal.

El mismo decreto añade dos aspectos importantes al desarrollo de las competencias: 
  • La necesidad de diseñar actividades de aprendizaje integradas que permitan al alumnado avanzar hacia los resultados de aprendizaje de más de una competencia al mismo tiempo. 
  • La priorización que se da al desarrollo de las competencias Comunicación lingüística, Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología. 

Las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación para Educación Primaria, E.S.O. y Bachillerato están recogidas en la Orden ECD/65/2015 de 21 de enero (BOE de 29 de enero de 2015).

Sigue siendo inexplicable, por cierto, que en ninguno de los planteamientos sobre las competencias clave. tanto a nivel español como europeo. no aparezca en ningún caso la competencia emocional, a pesar que un enorme volumen de investigaciones en las ultimas décadas han demostrado su enorme trascendencia para el bienestar y la felicidad de los ciudadanos.

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