martes, 7 de febrero de 2017

EL NUEVO CONTEXTO DE LA ORIENTACIÓN ACADÉMICA Y PROFESIONAL


Quizás uno de los mayores retos que tiene la Orientación Educativa en estos inicios del siglo XXI sea la Orientación Académica y Profesional (OAP). En esta entrada voy a comentar algunas reflexiones sobre el contexto actual de la OAP y en una entrada próxima planteare algunas claves para la intervención orientadora en este ámbito de actuación tan relevante de la Orientación Educativa.

LA CONCEPCIÓN DE LA OAP


Tradicionalmente se ha entendido la OAP como el proceso para ayudar a la persona a elegir una profesión u oficio acorde a sus habilidades, intereses y capacidades así como el itinerario formativo más adecuado para conseguirlo.
Las diversas actuaciones de la OAP se han centrado de forma secuencial en los siguientes aspectos:
  1. El conocimiento de uno mismo para determinar las propias capacidades, competencias e intereses.
  2. El conocimiento del entorno de trabajo y el mercado laboral.
  3. La toma de decisiones sobre la formación y el empleo.
  4. La  gestión del proyecto de vida respecto la formación y el trabajo.

A la base de esta concepción y de estas actuaciones de la OAP  ha prevalecido  la idea de que en la vida de las personas existen dos etapas diferenciadas:
  • una etapa de formación
  • una etapa de actividad profesional.


EL NUEVO CONTEXTO AL INICIO DEL SIGLO XXI


Sin embargo esta concepción de la OAP basada en el objetivo de conseguir el encaje entre la persona y la profesión u ocupación apropiada a esta persona es difícil de mantener en nuestra sociedad actual, ya que ello supone considerar:
  • que la profesión y los requisitos para ejercerla adecuadamente son estables a lo largo del tiempo  
  • que las habilidades e intereses de la persona también permanecen constantes a lo largo del tiempo

De manera similar la distinción entre dos etapas básicas y diferenciadas en la vida  ( el período de formación y el período de actividad profesional) no tiene sentido en la nueva sociedad postindustrial, en la que se ha hecho imprescindible que el aprendizaje y la formación se desarrollen a lo largo de toda la vida de la persona (incluso una vez terminada su vida laboral). Y esto es así debido a que es que más probable  que en su futuro profesional una persona tenga que ejercer diferentes oficios y profesiones, requiriendo para ello procesos de actualización y reciclaje respecto la propia formación. 

En resumen la sociedad del siglo XXI  se caracteriza por requerir diferentes objetivos profesionales a lo largo de la vida laboral de las personas y este hecho conlleva un proceso continuo de adaptación, aprendizaje y formación.

SOCIEDAD LÍQUIDA


El mercado laboral y entorno de trabajo al que hoy se enfrentan los jóvenes (y los no tan jóvenes) se enmarca en lo que el sociólogo polaco, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010 y recientemente fallecido, Zygmunt Bauman denominó “sociedad líquida”: una sociedad en continuo cambio caracterizada por un desconocimiento del futuro respecto a la economía y el mercado laboral. Los estados, los mercados, el comercio internacional, las instituciones, las empresas, las profesiones, el empleo o el trabajo han dejado definitivamente de ser una realidad ‘sólida’ con forma y características estables o reconocibles.

Es en este contexto en el que nace el concepto de trabajo líquido. El mercado incierto incita a que los trabajadores dejen atrás el concepto de trabajo tradicional y se esfuercen por crear una marca propia, reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos.

La palabra líquido hace referencia a la flexibilidad de esta tendencia laboral. Si el trabajo existente en la etapa industrial  era un trabajo “sólido” caracterizado por una relación de dependencia con una empresa, el trabajo líquido que comienza a imperar en la actualidad es un trabajo que se adapta a las necesidades del mercado.

LA FORMACIÓN QUE SE DEMANDA


En este nuevo contexto, las personas han de ser conscientes de cómo es la naturaleza del nuevo mercado laboral y deben dirigir sus esfuerzos para formarse mas como personas que  como empleados, con el objetivo final de poder ser  un activo para las empresas, colaborar con otros profesionales con talento, crear sus propias oportunidades y construir su propio futuro laboral.

Otro de los hechos que caracteriza la sociedad de principios del siglo XXI es la  brecha existente entre la formación que reciben los jóvenes y lo que demanda el mercado de trabajo, por lo que se hace cada vez más necesaria una mejoría y una mayor agilidad en todo el proceso de adaptación académica, con la creación de nuevos contenidos y la ampliación de la oferta educativa a las demandas profesionales del mercado.

En un país como España, con más de un 20% de paro y un 50% de desempleo juvenil, donde cada año salen de las universidades miles de graduados con poca esperanza de encontrar pronto un puesto de trabajo, se da la paradoja de que muchas empresas no encuentran perfiles para cubrir una parte considerable de sus puestos vacantes. En concreto, un 14% de los directivos españoles dice que no logra dar con los perfiles adecuados para trabajar en sus compañías según señala el último estudio realizado por ManpowerGroup, para el que se han interrogado a más de 40.000 altos cargos en 40 países.

La consultora McKinsey avanza que el mundo se enfrenta a una escasez de 40 millones de trabajadores con educación superior en el año 2020 y a un posible superávit cercano a los 100 millones de trabajadores poco cualificados. De lo que se deduce que los requerimientos educativos para los jóvenes van a aumentar en los próximos años teniendo en cuenta además que el 60% de las profesiones que se requerirán  en los próximos años no cuentan con un programa regulado de formación académica en la actualidad.

Mientras tanto y frente a este contexto gran parte de la formación que aún reciben los jóvenes sigue estando centrada en los contenidos curriculares y no en el desarrollo de las diversas competencias educativas básicas y las competencias de empleablidad que resultaran clave para el desarrollo de su carrera profesional.

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